A muchos usuarios les preocupa perder información o configuraciones al migrar de la versión clásica de Outlook (vout) a la nueva experiencia basada en web (nout). Para aclararlo, es clave entender qué rol cumple Outlook y qué rol cumple Exchange.
Outlook, en cualquiera de sus versiones, es simplemente el cliente de correo. Es la aplicación que usás para acceder a tu información.
Exchange, más específicamente Exchange Online dentro de Microsoft 365, es el servidor que gestiona todo el contenido: correo electrónico, calendarios, tareas, contactos, reglas y políticas.
¿Qué se mantiene al cambiar de vout a nout?
Todo lo que está sincronizado con Exchange permanece igual. No se pierde ni modifica al cambiar de cliente:
- Correos electrónicos
- Calendarios
- Contactos
- Estados de lectura
- Reglas del servidor
- Carpetas
- Reuniones programadas
- Buzones compartidos
- Elementos compartidos del entorno Microsoft 365
Esto significa que tu información está segura porque vive en la nube, no en la app.
¿Qué sí puede cambiar o perderse?
Las personalizaciones o funciones que se guardan localmente en la instalación tradicional (vout) no se trasladan automáticamente:
- Vistas personalizadas (formato condicional, columnas)
- Carpetas de búsqueda (Search Folders)
- Reglas locales
- Archivos PST o configuraciones de AutoArchive
- Panel de lectura y diseño avanzado de la interfaz
- Algunos complementos personalizados que no están aún disponibles en nout
Estas configuraciones no se pierden del todo, pero sí requieren ajustes o no están soportadas aún por la versión moderna de Outlook.
¿Cuál usar según tus necesidades?
nout (nuevo Outlook):
Ideal si buscás integración web, velocidad, Copilot y una experiencia unificada en distintos dispositivos.
vout (Outlook clásico):
Mejor si dependés de personalización visual, reglas locales complejas o archivos PST.